Cuando ya haya pasado por lo menos una hora de que pusimos la masa en el refrigerador, la sacamos y la suavizamos un poco amasandola con nuestras manos por unos pocos minutos, sólo para lograr una consistencia que se pueda extender sin problemas.
Extendemos la masa en una superficie limpia y plana, poniendo en la parte de abajo un poco de papel encerado o pergamino y por la parte de arriba igual, para que la podamos extender más fácilmente.
Si tienes un rodillo o palote con rondas medidoras en los extremos, eliges el grosor que desees, se recomienda el de 10 mm si las quieres gruesas o de 6 mm si las quieres menos gruesas.
Luego usando los cortadores de galletas de la figura o forma que desees, cortas la masa haciendo las formas de las galletas.
Las pasas a una charola para hornear previamente preparada con papel encerado, de cocina o pergamino.
Luego, dependiendo del grosor y tamaño de las galletas, se meten al horno, previamente calentado a 180°C (350°F).
Si las galletas son de 10mm de grosor, se hornearán aproximadamente durante 10-12 minutos.
Si las galletas son más delgadas, de 6 mm de grosor, será de más o menos 8-9 minutos el horneado.
Las galletas deben de quedar un poco doradas por la parte de abajo.
Cuando las galletas ya estén listas, las sacamos del horno y esperamos unos 5 minutos para pasarlas a una rejilla de enfriamiento, las galletas salen algo suaves y a medida que se enfrían se van endureciendo un poco por lo cual si las pasamos de inmediato a la rejilla, se pueden quebrar.